lunes, 18 de agosto de 2014

No soy blogger, tengo un blog


Es inevitable que cada individuo de este mundo mudialístico tenga su opinión o prejuicio sobre algo, es inevitable que en cualquier momento pueda venirte alguien infravalorando una afición tan lícita como hacer tiro con arco o directamente no entienda por qué exponerte así en la red. Me apetecía explicar por qué tengo un blog de moda, de la ciudad donde vivo y de las cosas que me apasionan pero principalmente quería dar mi punto de vista.

No conozco gremio que no esté con la escopeta montada en estos tiempos. Aún hay gente que cree que le va mal en su vida profesional por el intrusismo y yo de momento no he visto a nadie sin talento lucrándose a no ser que encienda la televisión o me meta en algún blog que calienta la sangre a los que entienden y nos da la risa a las amateur porque le canta gallina a la legua (tienes ropa gratis amiga, elije con criterio por tu madre) pero esto es una reflexión, no una crítica. Escribo estas líneas para apoyar a cualquiera que quiera tener un espacio para expresarse ya que la tarta de internet es el único paraíso en el que creo y donde por suerte hay porción para el que quiera. ¿Quieres tener un blog? Hazte uno ¿No te atreves a exponerte? No lo hagas. ¿Estás encabronado en tu sofá al ver la pseudofelicidad de la bloguera de turno? Idiota tu por creértelo. 

Los hay más papistas que el papa y si eres defensora de los derechos de las mujeres puede que no quepa en la cabeza de muchas que te metas en el frívolo mundo de la moda o por el contrario si estás en la blogosfera ya se da por hecho que te la trae al fresco cualquier conflicto internacional que no seas tu y tu basura mental. Mi blog seguirá evolucionando conmigo, cada botón nuevo que ponga os enteraréis, cada dibujo que haga cada año luz se subirá, si me gusta la falda por la que el equipo de Amancio Ortega ha apostado aquí estará. Pero no hablaré ni desde la verdad ni desde unas normas que no existen. Somos un lienzo y la moda no está para casarse con ella. Tampoco me gusta casarme conmigo misma y no vestir de tal manera porque encasillo un estilo con unas convicciones, pero puedo presumir que no me colgué un rosario cuando se puso de moda ni durmiendo ¡jajajaja! 

Estamos en el blog de Marciana, un ser con sus contradicciones como todo el mundo y que respeta cada pensamiento libre que no invada mis libertades. Creo que ha quedado clara la política de mi blog ¿no? 

Que nadie os corte las alas nunca, "que más da, deja que me ría" 
Besos marcianitos, hasta el post del miércoles!